Hoces del Duratón y Ermita de San Frutos

En Villaseca nos topamos con la iglesia de Santo Tomás Apóstol a cuya puerta sale un camino que después de unos 4 kilómetros nos lleva al antiguo priorato benedictino de San Frutos, uno de los miradores más impresionantes de las Hoces del Duratón.

Hay que dejar la moto en un parking a 200m del primer mirador y a unos 500m de la ermita, el paseo merece la pena de verdad. El impacto visual desde el mirador es alucinante, el cañon te hace recordar Estados Unidos por su inmensidad.

Los buitres leonados son un atractivo increíble por su belleza y tamaño. No tienen ningún miedo y vuelan muy bajos dando la oportunidad de verlos realmente desde muy cerca (os aseguramos que imponen respeto).

Tras descender por una suave senda llegaréis a la ermita, la cual se sitúa en un imponente emplazamiento en el meandro del río. El Priorato de San Frutos es un antiguo conjunto monástico que fue construido en el año 1100 tras la cesión del rey Alfonso al monasterio de Santo Domingo de Silos. Se dice que el segoviano San Frutos, actual patrón de Segovia, vivió a mediados del siglo VI en una ermita que ya había en ese lugar.




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